“Ricitos de Oro y el día después de mañana”. Ganador de un Accésit Literario en el “Primer Concurso Internacional de Literaula 2017”

Ricitos de oro y un día después de mañana.-

(Antes de leerlo puedes ver esto primero)

El castigo.

Al día siguiente el papá, preocupado, castigó a su ricitos de oro por toda una semana. No podía alejarse de casa más de cinco metros. La niña estaba triste porque no le creyó que había ido a la casa de una familia de osos, ni que había hablado con ellos ni que habían merendado juntos en el jardín. Muy molesta se lo contó todo a su mejor amiga. Le dijo que los padres se equivocan y que con los animales sí se podía hablar, eran buenos y tenían buenas intenciones. En esas explicaciones estaba cuando llamaron a su amiguita: “¡Caperucita Roja, ven a casa que necesito que le lleves un mandado a tu abuela!”.

 

Otro día: Revelación.-

Y cuando Ricitos de Oro despertó, le dijo a sus padres, maravillada: “A partir de ahora quiero que me llamen por mi nombre: Alicia”.

 

Otro día más: Visita formal.-

Ahora en la mesa había un cuarto tazón, igual de grande que los otros. Y la de rizos dorados, como si todavía fuera una niña, relamía sus dedos embadurnados de miel. Papá Oso sonreía de orgullo por haberle enseñado a chupar un panal. Mientras que Mamá Osa disfrutaba verla empinarse el tazón de leche hasta mojarse los pechos.

Sin embargo, al hijo, que ya no era un osezno, le entraron unos extraños deseos de querérsela comer.

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