CONTRA QUIÉN LEVANTO EL REVÓLVER

Cuento de 2012.


A todas las Kathias y a todas las Magalis.

A la muerte que me deja ver la vida.

Y era una ciudad de muertos que le tenían miedo a la vida. “Mande sus hijos a la escuela para que mueran bien. Para que sean unos muertos dignos de las primeras planas de los periódicos”, rezaba la frase escrita con tiza en aquella pared descascarada. Era el muro de una de tantas escuelas de esta ciudad, con las mismas paredes descascaradas o, acaso, llenas de burbujas de pintura vieja y húmeda. Una gran algarabía se había hecho por la aparición de esta frase. Se aglutinaban estudiantes alrededor. El director se abrió paso entre los muchachos y muchachas de vestimenta bicolor.

-A ver, silencio, ¡silencio!… gracias. Gracias. Quiero decirle al responsable de esta frase que recibe de mí una felicitación pública. No le pido que se muestre ni que se haga presente aquí a mi lado, tan solo que se lleve un abrazo de admiración por tanta creatividad y sinceridad. Le daremos una semana de exposición pública pero, si no se quita con la lluvia, tendremos que quitarla. Espero me entienda. Espero me entiendan también estudiantes en general. Hay que darle espacio a otras expresiones o pintas. Agradezco que haya sido con tiza, es muestra de un corazón solidario.

Poco a poco se fueron moviendo los cuerpos. Unos con asombro, la mayoría haciendo chiste, riendo y burlándose del director. Tenía miedo.


-Kathia…

-¿Cómo sabe mi nombre?

-¿Creés en los espíritus, en los muertos… no sé cómo llamás a este lado?

-… lo que creo es que la llama de una vela no debería de hablar…

Siempre encendía una veladora a la Virgen. Estaba pegada en la pared, al lado de una cama desvencijada. En realidad era una virgen de calcomanía que brillaba cuando le daba la luz danzante de la llama. Así mismo ese brillo anaranjado era bombeado por todo el espacio hasta disminuir su intensidad en los rincones. Era su pequeño cuarto y tenía una ventana. También era pequeña.

Desde fuera, en la calle, también se veía el resplandor naranja en su ventana. Y al lado de ésta otra ventana, luego otra, y otra y otra hasta desaparecer en la oscuridad. Todas juntas porque eran así las casas de la ciudad. Unidas unas a otras como si tuvieran frío. Construcción en serie le llaman los ingenieros; Complejos Habitacionales le llaman los dueños de las constructoras. Vende más.

Desde arriba, ese montón de casas recostadas unas sobre otras daba la impresión de querer protegerse, aunque para eso sus inquilinos escucharan los ronquidos, los gemidos y hasta las goteras del vecino. En sus calles pululaba la muerte tranquilamente. Era la noche y estaba en los parques, en las cantinas, en la iglesia, en medio de la calle, a un lado, en la esquina opuesta. Eso era lo que decían los inquilinos de las casas con miedo “no salir porque la muerte anda fuera”.

Era una ciudad muerta de miedo, vivía siempre pendiente de estar viva “aviváte, si no perdés”; así decían y pasaban todo el día matándose para tener un poco de comida, de techo, de seguridad, sobre todo de seguridad para que no los mataran en la noche. Y en la noche caían como cadáveres, ya en cama o en el alcohol o en el humo. Y era una ciudad de vivos que le tenían miedo a la muerte.

-Kathia… alejá el temor. Escuchá: esto tiene que empezar de nuevo. Esto se ha vuelto una locura. No es tu culpa. A estas alturas ya no se distingue culpable, se ha desbordado todo. Vos no tengás miedo porque vas a estar bien. Ahí estás mal. Hay que empezar de nuevo, Kathia… hay que empezar. Haceme caso en lo que te voy a decir…


-¿Me estás diciendo que vos escribiste esa frase del muro?

-Sí.

-¿Y por qué me lo decís?

-Porque me pidió que lo hiciera le digo…

-¿El espíritu?… –Kathia asintió, por hacer un gesto que entendiera la verdad- No te quiero hablar así, niña, pero supongo que de alguna u otra forma ya estás acostumbrada a oír hablar de la muerte, la violencia, las pandillas y toda esta locura que tenemos en las calles. Tengo dos sobrinas y un sobrino que, dentro de lo que te podría contar para que me entendás, están enterrados en unos ataúdes del tamaño de una caja de zapatos. ¿Sabés por qué? Sin querer darte detalles y no ser cabrón con tus 12 años, te puedo decir que están así porque fueron los pedazos que dejaron por ahí los de la pandilla, entonces, sabrás que iba a sobrar mucho espacio en un cajón normal… Tengo amenazas de muerte para mí y toda mi familia hasta por tirarme un pedo en el lugar equivocado. Entonces, Kathia, no me vengás a decir ahora que escribiste lo que escribiste porque te lo dijo un espíritu. Y aunque hubiera sido el mismo diablo no lo quiero saber. ¡Me estás condenando cuando me lo decís! No lo quiero saber porque no puedo hacer nada, no puedo hacer nada y por eso no lo quiero saber… es una condena, niña babosa, ¡es una condena saber! ¡Con lo que me decís soy hombre muerto, sabías!

-Su hija va a morir también…

El director la observó fijo con la misma expresión de “¡hombre muerto!” todavía en el rostro. Caminó a la ventana, vigiló fuera y cruzó los brazos detrás de su nuca. Sin darse la vuelta preguntó calmo:

-Me estás amenazando… ¿qué querés? ¿pasar el año? ¿pasar todos los años? ¿dinero? ¿querés a una adolescente virgen para ellos?

-¿Ellos?

-¡Los de la pandilla!

-Ah… es que como hablábamos de espíritus…

-… ¿también quieren algo? Pedímelo y veré qué hago.


“…aló… ¡aló!… ¿Contreras? ¡Es que no te oigo bien porque voy manejando y está lloviendo horrible! ¿Me oís?… Ah, bueno, bueno… Pues como te decía la monita esta me tiene contra el culo… Se llama Kathia Alexia Ramírez Quintanilla, me dijo… como te decía me llegó a amenazar hoy, ya se metió con la Magali… ¡con mi hija, cabrón, con mi hija!… sí, sí, buscala ahí… la chavita parece que está bien conectada… si de ella ni me acordaba, pasa desapercibida la chavita, no la recordaba para nada, para nada, no sabía ni que estaba en la escuela… y vos sabés que me tengo localizado a los perros de la escuela… No sé, cabrón, buscá ahí, buscá porque me dijo algo de Espíritu… ¿No conocés ninguna clica de pandilla con ese nombre?… pues será una nueva, algunos satánicos o algo así… ya ves que esos perros se multiplican como bacterias… ¡Pero estoy desesperado cabrón, estoy desesperado!… ¡Vos comé mierda cabrón, si ustedes que son policías ni siquiera entran en algunos barrios, qué voy a hacer yo que soy un pinche director de escuela… sí, nos tienen maneados estos malditos… pero se van a morir primero ellos si se meten con mi hija… buscala y decime qué hacer… ¿cómo?… repetí… rep… aló… … repetí que no te oigo bien… ¡mierda! Ajá… ahora sí… ajá… sí… sí… ajá… Bueno… si vos considerás eso, vos lo sabrás mejor que yo… pero quién se la podría tronchar… ¿el Bambi?… ¿no estaba preso?… pero… ah, ustedes lo sacaron… pero… ajá… ¿pero de qué pandilla es ese Bambi?… Bueno, no sé, ¡no sé…! yo estoy desesperado cabrón… ustedes saben cómo se arreglan… Vos buscala a ver con quién está conectada esta mona, mirá si la podés joder por ahí… y si no pues decile al tal Bambi pero yo no quiero más pedo, vos, yo no quiero más problemas con ninguno de estos perros… pero mirá,  ¿después no voy a tener problemas también con los del Bambi, cabrón…? ¡yo no quiero problemas, estoy haciendo lo que me piden y hasta más!… de pendejo estoy en esta escuela que sabés que ni me puedo mover de aquí porque me mandan bajo tierra, cabrón, estoy colaborando, cabrón, a ustedes y a ellos… de esta Kathia no sé nada… quitámela… quitámela como sea… ¿ah?… ¿hablá más alto?… ajá… ¿y de cuánto dinero estamos hablando?… ajá… ¡mierda, ya me jodió éste!… ¿ah?… no, no, nada, no era con vos… es que voy manejando… Bueno, ya voy a ver cómo hago… ¡Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, SÍ!… esta mona me dio hasta la hora de la muerte de mi hija, cabrón, ¡que coman mierda todos estos perros y todos ustedes también, cabrón, si le pasa algo!… me dio hasta la hora… ¡me dijo que pasado mañana a las 10 de la mañana ya no iba a estar mi hija, cabrón!… yo veo cómo conseguir el dinero, vos sabés que yo lo resuelvo… pero vos dale con todo con esta mona… hacelo ya… ¡pero ya!… ¿ah?… ajá… ajá… ajá… mj… sí, sí… no me puedo tranquilizar, ¡cómo me voy a tranquilizar!… mj… ajá, decime, te oigo… ajá… ajá… ajá…

Ya le había puesto llave a toda la casa, ya había encendido el foco de fuera para que se mantuviera iluminado y la muerte supiera que, dentro, estaba la gente pendiente y en guardia; ya había intentado inútilmente apretar más el grifo para que desapareciera la gotera. Había dado un beso a su hija que dormía tranquilamente y también ya había encendido el último cigarrillo del día acostado al lado de su esposa quien dormía dándole la espalda. Ya había hecho de todo pero no conseguía quitarse de la mente las palabras de Kathia, sobre todo las que no le pudo contar al policía:

-Pero yo también ya estoy muerta, señor director… ¿por qué se aflige?… Aunque no me lo crea yo ya estoy muerta. Y si no me cree, se va a dar cuenta de mi muerte un día antes de la “ida”, así entre comillas, de su hija… se va a dar cuenta también a las 10 de la mañana… Entonces me va a creer lo que sucederá, ésa será la señal de lo inevitable… esa noticia será la señal…

Esta mona es cosa seria… -pensó- ya sabe que me la voy a tronchar también.

 Tenía mucho miedo.


En la punta de su dedo índice una mosca succionaba golosa la sangre untada. Ya no se reconocía de qué parte de su cuerpo ensangrentado era. Tumbada en el suelo, muy frío, el dedo índice estaba al alcance de su vista; amoratados, inflamados y negros, sus ojos apenas podían ver cómo la mosquita era feliz en su dedo índice.

-… esa voz no es de ninguno de ellos… ¿sos vos? –musitó ella.

-¿Estás triste?

-Estoy cansada, ya no sé qué me duele… o si me duele algo… ya no sé…

-Fueron muchos… están locos… tienen miedo…

-Solo recuerdo al primero… y ese recuerdo me despierta el dolor…

-Van a venir más…

-¿En serio? ¿Por qué?

-Porque necesitan demostrar el poder…

-¿Por qué conmigo?

-Porque es con quien pueden. Sos el flanco por el que pueden atacar sin tapujos. Ellos se sienten atacados por todo el sistema. Ellos, cuando pueden, se sienten como vos ahorita mismo y necesitan ponerse en guardia con algo, con alguien. Demostrar.

-¿A quién?

-A los que crearon el sistema y lo saben… Es difícil explicar.

-Qué triste…

-Es triste… todo lo que hemos perdido… es triste darse cuenta con vos de todo lo que hemos perdido. Es raro decirte, pero de eso tratan estas muertes. Es como un filtro para limpiar la basura del sistema. Pero no te preocupés que van y vamos a otro estadío, a otro nivel, ya se desbordó todo, ya casi no queda nada qué perder, ya no depende de los vivos ni de los muertos; va a suceder. Es maravilloso todo lo que viene…

-¿Y ahora qué va a pasar?

-¿Por ahora…? Van a venir más…

Encogió las rodillas a como pudo. Para proteger su vientre que le dolía. Aunque no tenía suficiente fuerza, la sangre del suelo, muy frío, ayudó a que sus piernas resbalaran para protegerse. Pasaron varias horas. Lloró sin lágrimas en todo ese tiempo. Ya no tenía lágrimas, por eso.

-Vas a estar bien… no te preocupés…

-Si pudiera reírme… -exclamó ella.

-Creéme…

-Te creo mucho ya… ¿por qué me lo dijiste?

-Para que la indignación fuera menos para vos… Te juro, es feo estar como estás ahora y no saber por qué…

-Pero todavía no lo sé…

-Es una paradoja…

-¿Qué significa esa palabra?

-Estando como estás… ¿no te sentís más tranquila cuando me oís?

-Sí…

-Si te dijera ahorita mismo “vas a morir” ¿qué sentirías?

-Paz… -exhaló la niña.

-¿Por qué?

-No lo sé… ya no sé si es paz.

-¿Por qué?

-Porque me confundo… pienso en mi mamá, en mi hermanito Luis, en mi abuela… en… en… en el niño de enfrente que me regaló unas guayabas el día de San Valentín…

-Y todo eso te va a quedar más claro cuando murás. Igual que vos se sentirán esos vivos que me mencionaste. Están vivos pero son “cadáveres” entre comillas, inconscientes hasta de la misma muerte. ¿Vos creés que tu mamá está feliz de estar viva?

-¿No te has dado cuenta que ustedes se matan para estar vivos?

-No…

-A eso me refiero.

Fuera de la habitación de piso frío se escuchaba una nueva algarabía. Voces, risas, gente. Pasaron quién sabe cuántos días hasta que fuera se escuchara esta nueva algarabía.

-Te sentaste…

-Llevo mucho tiempo ya que lo logré… Creo. –Dijo Kathia acurrucada.

-¿Viste que hay gente fuera?

-Ya no tengo tanto miedo… ¿por qué?

-Porque estás a punto de morir… aunque no me lo podás decir, ya estás empezando a entender…

-Sí… he soñado mucho. Nunca me acuerdo de mis sueños. Pero he soñado mucho y recuerdo mucho. Cosas que nunca imaginé conocer, ahora las soñé. Cuánto sentido tiene. De todo he soñado. De todo. ¡Qué gran mentira es todo!

-Nop… el problema no es la mentira sino lo que hacen los vivos para que crean en una verdad. La Verdad la sabe todo mundo. Vos te acabás de dar cuenta… “sin tener idea previa” entre comillas…

-Pero…

-Oíme bien lo que vas a hacer cuando murás…

-Te puedo hacer una última pregunta antes…

-Ajá…

-¿Cuál es tu nombre… o cómo fue tu nombre?

-Eso no se vale…

-¿Esconder no es mentir?

-¿Confiar te lleva a la Verdad?

-Rulfo me llamo…


“…aló… me escucha licenciado, aquí Contreras… hola… Hola, sí, mire, le llamo porque este asunto está raro… Sí, sí… Ya conseguí información… Mire, mire… esta vaina está rara pero, la verdad, le aconsejo que se tranquilice… Sí, sí, yo sé que no es fá… bueno, bueno, bueno, bueno, más respeto licenciado, más respeto que aquí está hablando con una autoridad… Más respeto licenciado… yo lo entiendo, yo lo entiendo… pero le pido más respeto… nada más… que usted no es ninguna monedita de oro… ¿cómo dice? ¡¿Cómo dice?!… mire, coma mierda la verdad…”

Pasaron 36 segundos.

“¡Mierda! este hijo de puta lo que quiere es que le meta un tiro yo mismo, con lo que le tengo guardado yo hasta para encarcelarlo aunque sea…” -Ahora sonaba el teléfono de Contreras.-  Aló… Ajá… No, es que está cabrón licenciado que usted sabe que estamos metidos todos en la mierda y se ayuda uno más o menos para seguir coleando en este río de basura… Bueno, bueno… yo lo entiendo licenciado, le juro que lo entiendo… Vaya, mire, pero escúcheme un rato… con lo de su hija mañana yo le recomendaría que no se preocupe que nadie le va a hacer nada… Sí, sí… nadie… Esta niña… sí… esta niña de la que me habló… escúcheme… pero escúcheme por la gran puta… Es que licenciado la verdad que usted ni ayuda ni deja ayudar… Vaya… sí… es que le juro que lo entiendo… Vaya…vaya, esta niña tiene reporte de secuestro desde hace nueve días aproximadamente… Sí… Como lo oye licenciado… la niña Kathia Alexia Ramírez Quintanilla tiene reporte de secuestro y ni siquiera es de aquí, es de otra ciudad que está igual o peor que nosotros… Entonces, esto o debe de ser una broma o, igual, es de tener cuidado porque esta mona que se le acercó a la oficina puede estar relacionada con lo que es el secuestro de Kathia…Seguro se hizo pasar por ella. Esta Kathia ya debe de estar tiesa, despedazada o mínimamente occisa porque el modus operandi de esta gente es así, es decir, no es un secuestro ipso facto sino, más bien, para que me entienda es como que está desaparecida porque no ha habido comunicación con la familia para pedir lo que es más que todo dinero… Entonces, licenciado, usted tranquilo… mañana no mande a su hija a la escuela y voy a caer yo ahí para que me señale a esta niña que se está haciendo pasar por Kathia porque seguro sabe algo… Seguro está rela… ¿aló? ¿Licenciado?… ¿Y este cabrón, hombre?… ¿aló? ¡¿ALÓ?! ¡Que se pudra este hijo de puta en el infierno! ¡Me colgó!

Eran las diez de la mañana del día anterior a la muerte anunciada de su hija.


Se confundió. Se puso todo loco. Cuando fue a buscar a Kathia aula por aula, intuyendo que estaba en sexto grado por sus doce años y no la vio, por más que buscó, se confundió todo y se puso loco. Sí, no estaba la niña y se confundió, se puso todo loco… ¿O tenía 13, 14? ¿Séptimo, octavo? A esta mona se la echaron ya, esta mona tenía razón, ¡ya se la troncharon…! El Contreras no sabe ni mierda. Corrió por todos los pasillos y sentía que no tenía tiempo que perder. Se fue a meter a las aulas de séptimo, de octavo, de toda la escuela y no estaba. Nadie sabía de ella… ¡¿cómo que nadie sabe de ella si hablé yo ayer con esa mona?!… Sabía que si no estaba era la clara señal de que su hija era la que seguía. Ahora sí estaba seguro, con los pelos de punta, estaba seguro. Le llamó a la mamá para que fuera corriendo por Magali a la escuela y la llevara a la casa, que no la sacara, que luego le explicaba, pero que no la sacara para nada, que pronto iba a mandar a alguien para protegerlas pero que no la sacara en una semana. Y seguía buscando sin resultado. Apresurado, sudoroso… Qué se trae esa mona conmigo, por qué me dio otro nombre. ¿Quién habrá sido? Pero yo también ya estoy muerta, señor director… ¿por qué se aflige? Estoy cagado… Y volvía a llamar a la mamá… ¿por dónde van?  Fijate bien si no te siguen, vayan cerca de la gente. Luego te explico, luego te explico ¡No te separés de Magali!… Revoloteaba por toda la escuela… ¡Búsquenme a una tal Kathia Alexia Ramírez Quintanilla! ¡Tráiganmela ya a mi oficina así tengan que buscar bajo las piedras!

– Pero señor director…

-¡¿Qué?!

– Es que en esta escuela no hay ninguna Kathia Alexia Ramírez Quintanilla…

Se confundió más el director, se puso más loco. Hasta que…


“…que hacen de este pequeño país centroamericano uno de los más violentos a nivel mundial y en donde el principal flagelo es la ola de muertes juveniles causadas por las llamadas maras o pandillas. Aunque se podría decir que afecta a toda la población, son principalmente jóvenes, excluidos sociales, quienes protagonizan estas masacres que tienen aterrorizada a la población. Hasta niños de doce años controlan, en algunos casos, zonas en donde piden renta a los negocios o comercios formales e informales con tal de dejarlos tranquilos y perdonarles hasta la vida…”

Era una radio. Pequeña. Sonaba en un cuarto con la luz apagada. Alguien chupaba un cigarrillo. Se notaba porque una lucecilla naranja se movía y también se iluminaba más de vez en cuando. Aunque había ya bastante humo concentrado en esa habitación no iba a ser el último cigarrillo del día porque la noche iba a ser larga. Una noche de toda la vida. Y, sí, habían pasado ya algunos días.

“-…y es que la naturalidad con que se vive hoy en día la violencia, la misma muerte, esa manera en la que nos reímos de la muerte, o cómo se ve en la televisión, en las noticias, en los dibujos animados, en los juegos de nuestros hijos; hace que nuestros principios cristianos desaparezcan y surjan expresiones satánicas, terroristas, animales y retrógradas como las maras o pandillas…

-Yo creo que se debe de actuar ya contra la muerte de nuestros hijos, de nuestro pueblo… este país ha sufrido ya mucho la muerte… A veces pienso, contra la muerte, pues, ¡muerte!… muchos periodistas, muchos intelectuales de este país me dejan con la boca abierta porque están en contra de decisiones del Gobierno de militarizar más, de asegurar nuestro paso por las calles… ¡¿qué clase de ciudadanos son esos defendiendo a esta escoria?!…”

Fuera de la habitación velaban un cuerpo. Había gente vestida de negro que lloraba mucho, que recordaban las últimas palabras y lo que había escrito la niña antes del suicidio. Él estaba en el cuarto. Escuchando la radio. Tratando de entender su indignación.

“-…tal fue el caso de estas dos niñas que han sido noticia… Que fueron éstas que salieron en los periódicos y todo, que una era de… no recuerdo…

-… sí, pero que la otra era de… ¿de dónde era?… jeje… es que pasa en todos lados la verdad…

– ¡Jajajajaja! La verdad, hoy en día en todos lados…

– Pero más ahí… en esos lugares… ¡Qué barbaridad, Dios Bendito!”

El licenciado dejó de serlo. Director de escuela también. Prendió otro cigarrillo y se levantó de la silla. No quiso apagar la radio. Quiso encender otro cigarrillo mejor.

“-…para que nuestros radioescuchas sepan de lo que estamos hablando, nos referimos al caso de la niña Kathia Ramírez que fue encontrada muerta frente a una casa, con múltiples violaciones. Según el examen forense la niña, al menos, fue violada por treinta y dos hombres… o presuntos jóvenes de maras… que, luego de hacerlo, la acuchillaron por la espalda otras treinta y dos veces, y luego la arrastraron con saña por cinco kilómetros hasta la casa de un abogado… Es que el hecho sucedió en una casa abandonada donde suelen hacer este tipo de cosas, según investigaciones, y en donde se encontraron indicios de que la niña pudo haber estado ahí. Sí, sí… presuntamente una equivocación porque esta niña no tenía nada que ver con la persona que estaba o vivía en la vivienda donde fue encontrada, el abogado ya está detenido bajo investigación… pero el presunto dice no tener idea de ella… También se presume que la fiesta que se montaron con la niña fue un ´regalo de cumpleaños´ a uno de la pandilla, y que ponerla frente a la casa fue casual. Aunque son también formas de actuar de la pandilla para culpabilizar a funcionarios y, de esa forma, implicarlos en el caso…

-…y luego el caso de Magali Sofía Hernández que va siendo más estremecedor porque se suicidó luego de varias violaciones que, expresaba ella en su carta de despedida, recibía desde hace mucho de un alto policía de la zona con el apellido de Contreras, a como lo llamó ella en su carta. Al parecer éste la amenazó con que, de abrir la boca, iba a acabar con su padre y su madre de seguro… El padre, director de una escuela de la zona, había manifestado días antes una amenaza por parte de una alumna, y no tenía idea del policía, con quien al parecer, tenía hasta relaciones de protección porque eran de la misma zona… ambos son presuntos culpables de varios encubrimientos y delitos que se desarrollan en esa ciudad… La niña fue encontrada ahorcada en su cuarto con una soga que se colocó hasta morir… En su carta dijo también algo así como “hago esto por proteger a mis padres, creo que el policía piensa que yo abrí la boca, tengo miedo siempre…

– ¡Increíble! Los extremos de nuestra sociedad… ¿en quién se puede confiar ahora?”

El licenciado apretó los dientes. La gente de luto seguía fuera. Sin luz la habitación, como estaba, se dirigió a una gaveta. Sacó un revólver que guardaba ahí para proteger la vida de los suyos. Lo examinó por un momento y levantó luego la vista al frente. Ya no tenía miedo, hasta le dieron ganas de morir… levantó el arma…

Y ahora… ¿contra quién levanto este revólver?

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